miércoles, 18 de julio de 2018

Baile de bebés

TINY PEOPLE DANCING


Actuación de fin de curso de Primaria.
Maestras.

viernes, 13 de julio de 2018

Sombrillas

CHINESE UMBRELLA DANCE


Actuación de fin de curso de Primaria.

sábado, 24 de marzo de 2018

Pruebas individualizadas

6º de Educación Primaria
Pruebas de evaluación individualizada

MECD
PRUEBAS ON-LINE MECD 2015/2016


Descarga en formato papel 2015/2016



PRUEBAS ON-LINE MECD 2016/2017


Descarga en formato papel 2016/2017





3º de Educación Primaria
Pruebas de evaluación individualizada



PRUEBAS ON-LINE MECD 2015/2016



Descarga en formato papel 2015/2016




PRUEBAS ON-LINE MECD 2016/2017



Descarga en formato papel 2016/2017




COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA REGIÓN DE MURCIA



miércoles, 21 de marzo de 2018

Mis canciones











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domingo, 18 de febrero de 2018

Día internacional del Síndrome de Asperger


Soy Asperger. 18 de febrero. Día Internacional del Síndrome de Asperger.

Tengo 33 años, me dedico a la docencia y me encanta trabajar detrás de una pantalla. Soy Asperger recién diagnosticada y hoy he decidido que sí quiero contarlo.
Siempre me han dicho que soy rara, inaccesible, asocial, quisquillosa o cerebrito, pero a mí nunca se me pasó por la cabeza que pudiese tener trastorno de espectro autista grado 1. Todo empezó cuando hace un par de años una persona me dijo: “eres asperger de manual”. Y entonces comencé a leer sobre el tema:
“La persona que lo presenta tiene un aspecto e inteligencia normal o incluso superior a la media, presenta un estilo cognitivo particular y, frecuentemente, habilidades especiales en áreas restringidas. El síndrome se manifiesta de diferentes formas en cada individuo, pero todos tienen en común las dificultades para la interacción social.”

Hasta ese momento sólo había escuchado definiciones del estilo “es como el autismo pero menos”. Así que saber esto y nada, era lo mismo.

Lo siguiente fue ir a una asociación especializada, entrevistarme con una psicóloga, hacer los cuestionarios correspondientes y, por último, recibir el diagnóstico.

No hay nada más gratificante que entender cómo somos y por qué, ya que sentirte incomprendido y raro nos lleva a situaciones difíciles de ansiedad, depresión o rechazo hacia nosotros mismos. Hace 10 años ya tomaba pastillas para dormir. Te auto-culpas de las cosas que no eres capaz de hacer y envidias ser como otros para pasar desapercibido.

¿Qué cosas he descubierto que comparto con otras personas que padecen el síndrome?

-       Me cuesta trabajo mirar a los ojos:
o   si no conozco a la persona que tengo delante.
o   si hace tiempo que no veo a la persona que me encuentro.
o   si tengo una discusión y me tengo que concentrar en el discurso.
-       Cuando me gusta algo, puedo estar muchas horas y de forma compulsiva haciendo lo mismo. Da igual el qué: escuchar la misma canción en forma de bucle, decorar casas, hacer blogs, retocar fotografías...
-       Si me dan un abrazo, me quedo como un palo. Estoy aprendiendo poco a poco. Si la persona que me lo da, creo que me quiere bien, entonces me gusta.
-       No tengo muchos amigos de verdad, sí muchos conocidos.
-       No me gusta encontrarme a gente por la calle si no son de confianza o no sabía que me las podía encontrar.
-       Me aburre y supone un esfuerzo para mí estar después de un rato con amigos si los temas que se hablan no son de mi interés. Me pongo nerviosa y necesito irme.
-       Me gusta estar sola y odio salir por las noches.
-       Si estoy haciendo algo que me gusta mucho y concentrada, no quiero que me molesten, ni para saludar.
-       No entiendo los sarcasmos ni las bromas, la frase que repito más al día es: “¿es verdad? ¡Dímelo!” Suelo entender las cosas de forma literal.
-       Tengo tendencia al perfeccionismo y al hipercontrol (no son más que el reflejo de mi inseguridad).
-       Si alguien coge algo mío, me gusta que lo deje en el mismo sitio o de la misma forma. Cada cosa tiene su lugar. El mundo ordenado es mucho más fácil para mí.
-       He aprendido ciertas conductas y patrones sociales que me ayudan en mi día a día si los imito.
-       Si tengo un sitio donde sentarme, no me gusta cambiarlo.
-       Digo en todo momento lo que pienso.
-       Me relaja tener objetivos claros y bien definidos a la hora de trabajar.

Padecer un síndrome que no presenta síntomas evidentes es complicado para el que lo sufre, no lo hagamos más complicado siendo incomprensibles y diciendo frases como: ¡tú no eres nada de eso!, ¡pero si tú no lo pareces!, ¡si me evaluaran a mí!, ¡tú eres normal! Si te lo cuento, agradecería que me dijeses: voy a leer sobre el tema y así puedo entenderte mejor.

Todo lo demás, hace daño.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Microrrelato. Primer premio.


HISTORIAS DE MIS ABUELOS

PRIMER PREMIO
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Cuando yo era pequeña iba a un colegio un tanto especial.
En ese colegio las maestras vestían  trapos negros, cruz al cuello y una toca blanca...
Todas las mañanas rezábamos a Dios. Un día normal de colegio, escuché un sollozo que venía de un cuarto diminuto. En él se encontraba una muchacha. Hablé con ella y me contó que, por negarse a ponerse de rodillas mirando al techo, la maestra la encerró en aquel cuarto.  También me dijo que
no era la primera vez que sucedía, que estaba harta y que no quería volver más al colegio. Terminaron las clases y la maestra pasó por el cuarto a buscarla, pero ya no estaba...

Gema, 11 años.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Microrrelatos. Segundo premio.


HISTORIAS DE MIS ABUELOS

SEGUNDO PREMIO
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Hola, lo que os voy a contar no empieza con un érase una vez. No, no es tan genial. Esto empieza con un:
Hace unos años... yo vivía en una casita en Molina que ahora no está, era un bajo, y arriba una cámara. Por cierto, mi nombre es Carmen y ya tengo mis 70 años
. Yo empecé a trabajar en mi casa desde muy pequeña.  Un día estaba cocinando y no me gustaba lo que ponían en la 1ª, fui a ver qué daban en la 2ª y vi a Franco.
—Hola, señor— Dije tímidamente.
—Hola... la dictadura se acaba—.—¿Cómo lo sabe?—.
—Carmen, ¿¡Carmen?!—.
—¿¡Qué, qué dice, señor?!—.
—¿Qué haces hablando con la tele?— Dijo mi hermano.
—Ah... nada. Bueno, sigo cocinando—.
—Qué rara es esta chica—.


Ángela, 11 años.

Microrrelatos. Tercer premio.

HISTORIAS DE MIS ABUELOS

TERCER PREMIO 
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Aquel año hace mucho tiempo, yo era un militar normal de rango medio. Aburrido de tantas guerras entre Españoles y Españoles, viendo caer a los míos derramando sangre por el suelo. La última guerra que disputé, fue la única que gané, mi bando era el nacionalista. Al tiempo de la guerra, el bando republicano me llamaba dictador. Me deseaban la muerte y, ¿a todos esos qué crees que les pasó? Les pasó un camión por cada pueblo con francotiradores. Si encontraban a alguien del bando republicano, se lo llevaban a la pista de tiro, le apuntaban a la cabeza y disparaban sin consentimiento. Yo Francisco Franco, ahora en el otro mundo, me arrepiento de todo lo que he hecho y espero que me perdonéis gente del pasado y gente a la que hice daño.

Martín, 11 años.

martes, 12 de diciembre de 2017

Mi abuela en el colegio.

TOMÁS LE ESCRIBE A ÁNGELES ESTE BONITO TEXTO:

Ángeles nació en 1943, no era
nacionalista ni republicana. De hecho, vivía una vida normal y corriente. Tiene
el pelo rubio y los ojos claros como el sol. Yo creo que está un poco aburrida
porque, algunas veces cuando voy a verla, se pone muy contenta. Hoy he tenido
una idea

Podríamos arreglar una clase del colegio
para ella: llenarla de macetas, de fotos,
podríamos ponerle una tele para que viera sus novelas y un sofá cómodo
para que descanse de la silla de ruedas. Podría hacer ganchillo viendo la tele
como mi abuela María. Por las mañanas nos visitaría a la clase y nos contaría
historias sobre la guerra, le gusta contármelas a mí cuando voy a verla.
Podríamos llevarla al patio a la hora del recreo y así tomaría el sol y le
enseñaríamos nuestro huerto. Por las tardes, a las dos, podría volver a la
residencia y así no echaría de menos a sus amigas. Seguro que dejaría de
aburrirse y los ojos los tendría más brillantes.
 ¡Porque son sus ojos lo que más me
gusta de mi nueva abuela!



Visita de nuestros abuelos.

La mejor lección de historia.

María Luisa es española y tiene 93 años, cuando era una niña tuvo que emigrar a Francia para poder sobrevivir a la Guerra Civil. Su casa fue destruída y en su familia pasaron cosas que hoy todavía le cuesta recordar. No pudo ir a la escuela, pero sus ganas de vivir y de aprender son más poderosas que su propia historia. Hoy en día, María Luisa puede leer y ha desarrollado esa capacidad que su padre tenía para escribir poemas. "España, querida España", un poema que María Luisa nos regala donde cuenta su historia, la historia de muchos que, como ella, tuvieron que dejar su tierra por el comienzo de una guerra.